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OCUPANDO NUESTRO LUGAR EN LA CIUDAD

Hoy hace once años tuvimos nuestra primera reunión un grupo de familias que le creímos a Dios, que El quería usarnos para establecer Iglesia Verbo en Canadá. Unos por una u otra razón vinieron a Canadá y otros venimos enviados para iniciar la iglesia. Hoy después de este recorrido podemos comentar nuestras experiencias. Estas experiencias parecidas al caminar de la nación de Israel desde su cautividad en Egipto hasta entrar a la tierra prometida.

  1. Clamando a Dios por libertad
  2. Caminando por el desierto. Viendo la nube y el fuego, teniendo la provisión de Dios. Vieron a Moisés como gobernante y juez en lugar de haberlo recibido como gobernante y libertador (Hechos 7:35). En el desierto murió la generación que había nacido en Egipto.
  3. Hemos tomando la tierra prometida con la nueva generación. Derribando fortalezas.
  4. Hemos marcado el territorio que se nos ha entregado y estaremos vigilando hasta que salga como resplandor su justicias y su salvación se encienda como una antorcha. (Isaías 62:1).

Señor te damos gracias por enseñarnos, te pedimos que siempre estés con nosotros, no nos dejes por favor. Necesitamos tu presencia, pues si tu no estas o no vienes no haremos ni iremos a ningún lado.

 Les comparto a continuación un artículo tomado del libro “En la búsqueda de Dios”. Tommy Tenney autor del libro comenta lo siguiente en el capítulo 7, páginas 134 a la 136.

 Pastores y congregaciones que han echado raíces en una ciudad o región, tienen un “derecho legal” ante Dios de reclamarlas para el Reino de Dios, mediante el procedimiento de “estacar” o demarcar su territorio.

En el pasado, muchos de nosotros nos hemos contentado con mantener y vivir la fe dentro de las cuatro paredes de los templos y lugares de reunión. Ahora, el Señor nos llama a extender y difundir nuestra fe, más allá de los límites de nuestras ciudades y naciones. De hecho extendemos las “paredes” espirituales de las iglesias cuando demarcamos y reclamamos ciudades o regiones. Eso nos obliga a mirarnos como “la Iglesia” en la ciudad; un pueblo, una iglesia integrada por muchas congregaciones, de acuerdo al patrón o modelo de la “iglesia urbana” del primer siglo.

He aquí que Jehová hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sión :

He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra.

Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová;Y a ti te llamarán

CIUDAD DESEADA, NO DESAMPARADA.

(Isaías 62:11-12)

 ARREPENTIRSE, SUPLICAR Y RESISTIR

 La proclamación escrita que contiene cada estaca clavada en el terreno de estas ciudades, contiene la siguiente declaración hecha por los representantes legales de Dios en esa ciudad.

Sobre el fundamento de la Escritura, yo me levanto aquí en representación de los líderes de esta ciudad, y representando a los pastores de otras ciudades, quienes deseamos hacer tres cosas: ARREPENTIRNOS, SUPLICAR Y RESISTIR”.

NOS ARREPENTIMOS y pedimos al Señor que perdone los pecados cometidos en esta provincia y en esta región y específicamente en esta ciudad. Pedimos perdón por los pecados de la corrupción política, de los prejuicios raciales, de perversiones morales, de hechicería, ocultismo e idolatría. Rogamos que la sangre de Jesús limpie nuestras manos del derramamiento de sangre inocente.

Pedimos perdón por las divisiones en la iglesia, por el pecado de orgullo, por los pecados de la lengua y por cualquier cosa que haya dañado a la causa de Cristo. Nos arrepentimos y nos humillamos para suplicar que la misericordia de Dios sea derramada sobre nuestra tierra, comunidad y nuestras iglesias.

SUPLICAMOS, pedimos que el Reino de Dios venga, y que su voluntad se cumpla en esta ciudad. Pedimos en el Nombre del Señor Jesús un derramamiento de gracia, misericordia y fuego, para que un verdadero avivamiento espiritual venga y cubra la comunidad, y vuelva a la gente hacia Dios, quebrantada, limpia y humilde. Pedimos que el destino de esta ciudad no sea abortado. Te pedimos Señor que visites esta ciudad, nuestras iglesias y hogares. No los dejes de lado. Te pedimos la restauración de los fundamentos de justicia aquí.

RESISTIMOS por la fe, sobre el fundamento de nuestra sumisión y nuestro sometimiento a Dios, a las obras del diablo, así como a las fuerzas, todas y todos los poderes del mal que se han apoderado de esta ciudad. Resistimos al espíritu de maldad que ha establecido fortalezas. Los lugares de las tinieblas, las obras ocultas de la oscuridad, los lugares de ocultismo y el misterio, en los que el enemigo ha acampado. Invocamos el Nombre del Señor para destruir todo tipo de fortalezas espirituales. Nosotros proclamamos en este día que esta ciudad, y especialmente esta región, están ahora bajo el poder y posesión del Espíritu Santo. Todos los demás espíritus quedan notificados y desalojados de esta propiedad por el poder del nombre de Jesús.

Nos paramos en la brecha y levantamos una cerca de protección alrededor de esta ciudad.

Hay muchas familias que Dios ha utilizado durante estos once años en las diferentes etapas que hemos pasado. Algunos ya no están, otros permanecen. Pero todos han contribuido para el establecimiento de la iglesia en Canada. Todas las familias han sido instrumentos de Dios para la formación del carácter de Cristo en nuestras vidas. Dios bendiga a cada uno por su participación en esta construcción y continuemos juntos agradeciendo a Dios su confianza.

 

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