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ENTREGA TOTAL

El conocido autor Oswald Chambers, cuyas palabras han sido compiladas en el libro devocional “En Pos de lo Supremo”, no escribió tan sólo acerca de conocer a Dios o del deseo de conocerlo. Por la vida que llevó, Oswald demostró que conocía íntimamente a su Padre celestial.

Siempre que pasaba por alguna tribulación o prueba, Oswald nunca buscaba la manera de eludirla. Él se limitaba a confiar en Dios y a esperar que interviniera en sus circunstancias. Esta fue una esfera de su vida que Oswald siempre estaba rindiendo al Señor.

Como representante de la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA, por sus siglas en inglés) en las afueras de Cairo, Egipto, durante la Primera Guerra Mundial, Oswald llegó a un campamento lleno de soldados mundanos dispuestos a ir a la guerra. A pesar de que sus compañeros le habían advertido que no iba a ser bien recibido por los soldados, Oswald empezó a ver llenarse los lugares de reunión, porque los soldados veían que él de veras se interesaba por ellos.

Gracias a las enseñanzas de Oswald, muchos soldados llegaron a comprender mejor quién es Jesucristo y qué significaba su vida para ellos. Oswald llegó a ser tan conocido que cuando la YMCA quiso montar campañas evangelísticas en los campamentos militares establecidos en Egipto, a él lo escogieron para que las organizara. Así fue como para finales de marzo de 1916, Oswald y su grupo de músicos, cantantes y oradores emprendieron una gira por todo el desierto, para proclamar el Evangelio en los campamentos militares. Cuando terminaron la gira, Oswald estaba muy emocionado de haber visto el poder de Dios manifestado en los campamentos.

Luego, volvió a presentársele la oportunidad de entregar todo al Señor. Tres oficiales del ejército británico se pronunciaron contra la guerra. Esto llevó no sólo a su arresto, sino también a la posibilidad de que los representantes de la YMCA fueran forzados a prestar servicio militar. Durante más de un año, Oswald se había entregado en cuerpo y alma a servir a los soldados y estaba empezando a ganarse su confianza y respeto, ¿y ahora esto? Años atrás, Oswald había entregado sus planes –el curso de su vida– al Señor. Había rendido su voluntad y aceptado al Señor sabiendo que Dios tendría cuidado de él. En su búsqueda del conocimiento íntimo de Dios, Oswald encontró la clave en la entrega total.

Poco después de haber sido interrogado por oficiales del ejército británico en cuanto a su puesto como secretario de la YMCA en Egipto, él escribió: “La lectura de 1 Samuel 8 me ha hecho ver que en todo conflicto producido por circunstancias providenciales, la tentación es rendirse al sentido común ordinario, en vez de esperar a que Dios cumpla su propósito. El orden de Dios nos viene por medio de lo casual”.

Mientras que los familiares y amigos de Oswald temían que él fuera trasladado a otro lugar, él nunca se inquietó ni dudó ni por un momento. Egipto o Inglaterra –a él le daba lo mismo. Su confianza estaba puesta en el Señor en toda circunstancia. El traslado de Chambers nunca se dio, ya que su ministerio entre los soldados en Egipto continuó hasta la hora de su muerte, en 1917.

De Oswald Chambers aprendemos que humillarnos ante el Señor no es algo que hacemos sólo una vez en la vida. Más bien, es un proceso que empieza con la entrega inicial de nuestro corazón, seguido de una actitud de obediencia al Señor que debemos mantener toda la vida, no importa lo que nos pida que hagamos. Cuanto más damos al Señor, Él más nos da. Vemos más de su corazón, sus planes, su hermosura y su gracia. Y cuanto más empezamos a conocer del Señor, más íntima será nuestra comunión con Él.

Veamos tres promesas que nos instan a entregar nuestra voluntad al Señor:

  • El camino de Dios es el único camino. Con mucha frecuencia tratamos de inventar una manera de llevar a cabo lo que Dios quiere que hagamos. Al tratar de hacer las cosas dependiendo de nuestros limitados recursos humanos, es cuando fracasamos. Lo que debemos hacer es confiar en la Palabra de Dios y creer que Él es el camino, como lo dice en Juan 14:6.
  • Dios guiará nuestros pasos. A pesar de todas sus tribulaciones y pruebas, David el salmista sabía que el propósito y plan de Dios para su vida era el mejor (Sal 37:23). El Señor nos invita a seguirle.
  • Dios siempre está actuando en nuestra vida, aun cuando las circunstancias amenazan con cambiar todas las cosas. Si no buscamos al Señor, perderemos el contacto con Él. Si usted no está creciendo en el conocimiento del Señor, es porque está apartándose más y más de Él.

Las circunstancias condicionan quiénes llegamos a ser, pero la manera en que manejamos las experiencias y situaciones de la vida, por medio de la fe en Cristo, es lo que nos moldea nuestro carácter como creyentes (Flp 2:13). Entregar nuestra voluntad y nuestros planes al Señor quiere decir que cuando las circunstancias nos dicen que debemos buscar una manera de escapar, al instante debemos depositar toda nuestra confianza en Él. Podemos descansar en el hecho de que Dios está cumpliendo su propósito en nosotros y que lo llevará a cabo.

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