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AVIVANDO LA PASION POR JESUCRISTO EN NUESTROS HIJOS

¡Volvió a suceder! Un portazo. Una respuesta brusca. Una contestación de mala gana. Ha sido un día muy atareado y con muchas frustraciones.

A pesar de su determinación como padre de criar a sus hijos en los caminos del Señor, a veces ellos quieren hacer lo que les viene en gana. Los hijos a veces ven el cristianismo como una religión pasada de moda, sin darse cuenta de que ellos también pueden tener una relación personal con el Señor Jesucristo.

Pero Barry St. Clair, conocido orador internacional y escritor, dice que los padres pueden avivar la pasión por Cristo en sus hijos si dejan que ellos se sientan movidos por un amor intrínseco; es decir, un amor que nace del corazón, no de la necesidad de quedar bien con alguien.

“La carta del apóstol Pablo a los Gálatas se concentra en refutar el cristianismo basado en la buena conducta se trata de la pugna entre el liberalismo y la gracia, entre la esclavitud y la libertad. Cuando uno se mueve en el legalismo, hace las cosas movido por algo externo. Pero si dejamos que la gracia de Dios sea lo que mueve a nuestros hijos a hacer las cosas, ese será un móvil intrínseco”.

En el libro Cómo avivar el fuego, el cual Barry y su esposa escribieron antes de que ella falleciera, ellos abordan el tema de cómo inculcar en los hijos la pasión por Cristo. Con un bosquejo de 10 pasos a seguir, St. Clair insta a los padres a permitir al Espíritu Santo hacer su obra en la vida de los hijos pero sin dejar a un lado sus deberes como padres.

“Si yo tuviera un hijo de 13 ó 14 años que ha recibido a Cristo como su Salvador, entonces, el Espíritu Santo que mora en mí, mora también en él –dice St. Clair–. Si el Espíritu Santo está en él, ¿por qué no puede hablarle de la misma manera que me habla a mí?

“Todo se reduce a una convicción propia interna y a la gracia de Dios. Es el Espíritu Santo dentro de nosotros quien puede hacernos crecer y madurar. Y Él hará eso con nuestros hijos sólo si les damos la oportunidad de tomar las decisiones para hacer lo que ellos sienten que Dios quiere que hagan. Si no, será la convicción de otros y no la de ellos.

“Si el móvil es intrínseco, entonces cada vez que la gracia de Dios es aplicada, los hijos tomarán su decisión basados en lo que sienten que Dios está indicándoles que hagan. Con el tiempo aprenderán a discernir, y esto es algo que Dios utilizará poderosamente en sus vidas”.

El discipulado de los hijos va más allá del simple hecho de guiarlos a la cruz de Cristo. Es necesario que ellos vean que nosotros nos acercamos a la cruz todos los días, para que así se sientan estimulados a imitar nuestro ejemplo.

A los padres muchas veces les da temor dejar que sus hijos tomen decisiones cuando aún son muy jóvenes, pero tarde o temprano ellos tendrán que tomar sus propias decisiones. St. Clair dice que los hijos tomarán las decisiones correctas si se les da la oportunidad de hacerlo en los años de formación.

“La mejor manera de poner esto en práctica es de la manera siguiente: en lugar de decirles ‘deberías…’, es mejor hacerles una pregunta” –explica St. Clair. (Los psicólogos cristianos sostienen que la palabra “debería” hace que las personas se sientan culpables o piensen que no han hecho las cosas bien). “Más bien, diga: ‘¿Qué crees que Dios está indicándote que hagas en este caso?’, y ayudarlos a ver de qué se trata, pero dejar que ellos tomen la decisión.

Cuando los hijos son aún muy jovencitos pueden tomar decisiones menores, lo que les da la oportunidad de tener más y más confianza en Dios. Luego, cuando tengan más edad, tendrán mucha confianza en lo que Dios les está indicando que hagan”.

Pero esta clase de paternidad no se desarrolla de la noche a la mañana –y no se dará a menos que usted esté dispuesto a dedicar el tiempo necesario para cultivar una buena relación con sus hijos. Para la juventud de nuestros días esa clase de relaciones es muy importantes. Como hijos de padres que basan la aceptación en la conducta, es muy posible que ellos sigan la dirección opuesta.

“Yo creo que los baby boomers están orientados hacia la conducta –dice St. Clair–. El resultado es que tenemos padres que basan todo en la conducta.

Mi generación está orientada a lo que se puede lograr. La generación de jóvenes que se está levantando en la actualidad, la gran mayoría de ellos, está contra eso. A ellos les importan más las relaciones. Les gusta pasar tiempo con sus amistades. Como padres, debemos procurar cultivar nuestra relación con ellos para poder llegar a ellos y así estar a su alcance para orientarlos cuando nos lo pidan.

“Dios quiere que tengamos una relación íntima con Él para así guiarnos a lograr las metas que tiene para nosotros y que no estemos alcanzando metas sólo por alcanzarlas.

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