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PARA QUÉ PREPARAR LÍDERES

Hay líderes que desilusionan por infidelidad y traición. (Por. Jorge H. López)

La temperatura era de 40 grados centígrados, mi rostro no paraba de transpirar, el auditorio en el que impartía el seminario sobre liderazgo estaba abarrotado con más de 400 personas procedentes de distintos lugares de la República mexicana. Estábamos en la ciudad de Huixtla, Chiapas. A pesar de las inclemencias del clima, el ambiente estaba electrizado por el gran interés que manifestaban por aprender las características y cualidades del líder. Después de 2 horas de hablar opté por cambiar la dinámica de la reunión y abrí espacio para que preguntaran lo que quisieran. Entre todas las preguntas me impresionó la siguiente: ¿Para qué invertir tanto tiempo, esfuerzo y dinero en la formación de una persona que luego nos va a traicionar, dividir nuestra organización e irse a otra para hacernos competencia y mucho daño?

Elaborar la respuesta me transportó por la máquina del tiempo a mi propio pasado y pude revivir experiencias dolorosas de líderes que formé y partieron de nuestra organización, para ser aún más productivos en otra que no hizo nada más que sonsacarlos y aprovechar el cúmulo de capacidades adquiridas bajo mi mentoría. También pensé en aquellos partidos políticos que sufren el transfuguismo de sus líderes una vez han logrado ser electos al Congreso, a una Corporación Municipal, etcétera. Así como aquellas industrias que después de entrenar al personal se van a otra y dejan la plaza vacía.

A mi mente llegó además la pregunta que me hiciera el Presidente de una Asociación Internacional que acababa de sufrir el doloroso proceso de ver a su hombre de confianza abandonarlo y enterarse del gran daño y traición que le había hecho. Sentado al lado mío en una importante cena me lanzó la pregunta: ¿Cómo manejas la deslealtad y la traición? Inmediatamente le respondí: “con amor y perdón”. Aprendí muy pronto en la vida que anidar en nuestra alma los resentimientos, rencores y amarguras solo me sirve para autodestruirme, por eso decidí practicar el consejo de nuestro Señor Jesucristo de amar a nuestros enemigos y bendecir a los que nos maldicen. Amar no es solo un sentimiento, es una decisión, amo porque quiero amar, perdono aunque yo sea el ofendido y esa ha sido mi mejor medicina en contra de la traición y cada vez que puedo ayudar aun al agresor, al desleal y traidor lo hago y sigo disfrutando de la vida que Dios me ha concedido.

¿Dejó Jesús de preparar sus discípulos porque Pedro lo negó tres veces o porque Judas lo traicionó? Jamás. Buscó a Pedro para expresarle su amor y perdón, de esa manera le recuperó y continuó el proceso de capacitación para el gran liderazgo que le esperaba. De la misma forma tenemos que perseverar en la tarea noble de formar líderes, de hacer discípulos aunque muchas veces tengamos que apurar el cáliz de la traición y del abandono. Nuestra Patria, nuestras empresas y toda la sociedad está clamando urgentemente por líderes ¿Debemos tirar la toalla en la formación de los mismos porque algunos nos han fallado? De ninguna manera, necesitamos tomar un nuevo aire y continuar con el proceso de seleccionar, capacitar, delegar y supervisar a cada uno de nuestros alumnos, discípulos, y cual verdaderos líderes ver el potencial que tiene cada uno de ellos. Así que preparemos líderes para que nuestra nación salga liberada del subdesarrollo en que se encuentra y se convierta en un faro de esperanza para el mundo entero.

Además, cada padre de familia tiene la gran responsabilidad de formar líderes de sus hijos, y esa tarea tendrá que realizarla no solo expresando preceptos, consejos y toda la enseñanza necesaria para que se alcance tal propósito sino que tendrá que dar la más grande formación que existe al enseñar con su ejemplo. Qué gran responsabilidad la que tenemos y qué oportunidad. Hagámoslo. La patria lo agradecerá.

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