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EL PODER DE TRABAJAR EN EQUIPO

Una empresa puede dominar cualquier industria, en cualquier mercado, contra cualquier competencia y en cualquier momento, si logra que todo su personal persiga el mismo objetivo por medio de ejecutar las acciones complementarias necesarias (cumplimiento de la misión) de una manera ordenada y consistente. Para esto, sin embargo, se necesita conformar un equipo y, más aún, hacer que el mismo trabaje coordinadamente… conformar un equipo es posible y extremadamente fácil pero, paradójicamente, es dolorosamente difícil.

Lo primero es lo primero: se tiene que contar con “buena” gente… Jim Collins, en su libro Good to Great, indica que las empresas “sobresalientes” no son aquellas que primero escogen una visión, sino aquellas que primero escogen a las personas “correctas”. En palabras de Collins, los ejecutivos exitosos no escogen primero el destino de “su bus” sino la gente que manejará el bus… primero suben al bus a las personas “correctas”, y por supuesto bajan del bus a las personas “incorrectas” y luego deciden a donde ir. Las preguntas relacionadas con “quiénes” anteceden a las preguntas relacionadas con “qué o cómo”… las primeras preguntas anteceden a la visión, a la estrategia, a la estructura organizativa y a las tácticas.

De acuerdo con Collins, los líderes que dirigen las empresas sobresalientes entienden y aceptan 3 verdades fundamentales: (1) si uno comienza con el “quién” en vez de con el “qué”, uno se puede adaptar más fácilmente al cambiante mundo que nos caracteriza; (2) si uno tiene a la gente adecuada en el bus, el problema relacionado con cómo motivar y cómo administrar a la gente se hace muy fácil de solucionar y (3) si uno tiene a las personas inadecuadas, la dirección correcta no logra “corregir” a la gente para que la empresa sea sobresaliente. En otras palabras, debemos invertir todo el tiempo necesario en contratar buena gente… de hecho, la buena gente (en lo que a actitud y aptitud respecta) es la que mejor y más puede trabajar en equipo… su ejemplo inspira confianza, y con ello, el trabajo que se lleva a cabo produce resultados con sinergia.

Los líderes de las empresas exitosas son personas que tienen una gran capacidad de “simplificar” y una gran disciplina en cuanto a poner el “cumplimiento” de su deber por encima de sus naturales inclinaciones, de trabajar con orden, paz, moderación y paciencia, sin jamás retroceder ante las dificultades y con desprendimiento de sí mismos; reconocen, poniendo en práctica su espíritu de humildad, que ellos no son capaces de hacer nada por sí mismos – saben que la tenencia de un “buen equipo” de trabajo y la tenencia de un “espíritu” de trabajo es la clave fundamental del éxito. Los equipos reconocen que los “momentos milagrosos” no existen, reconocen que, para lograr el éxito de sus empresas, es necesaria una transformación que requiere que exista – y se siga –, un proceso ordenado de definición y creación de un “futuro”.

Las personas quieren ser parte de equipos ganadores que son capaces de producir resultados importantes, resultados tangibles, resultados visibles…

Para constituir un verdadero equipo, se tiene que crear una extraordinaria fe y una extraordinaria confianza entre todos los miembros del equipo, uno debe tener un “estado mental” que sea capaz de poner al equipo como lo más importante; si las personas individuales “abdican” de su propio protagonismo, los equipos obtienen resultados ilimitados.

La conformación de equipos es crucial en el logro de cualquier proyecto; cuando un equipo existe y sus miembros se tienen confianza, el mismo es capaz de diseñar y lograr resultados maravillosos por cuanto es capaz de tener un propósito común y una misión que es trasciende los intereses personales de cada uno de sus miembros.

Por. Ing. José Ascoli

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