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YO DECIDO EN EL PRESENTE COMO ES MI PASADO

“Yo decido en el presente como es mi pasado”

Por Carlos Velásquez

“Nuestro pasado es como es, porque nuestro presente es como es”

 Una de las verdades más grandes es la de que no importa lo que oímos o leemos, lo que cuenta es la forma en la que nosotros lo interpretamos. Por ejemplo, el pensamiento de esta semana. No sé cual sea tu impresión cuando lo leas, pero cuando yo lo leí por primera vez, dije para mí mismo. “Aquí hay un error de imprenta, quizás quisieron decir lo opuesto”. Veamos qué te parece a ti.

  1. La Biblia advierte a que no comparemos nuestro presente estado con el pasado; espero que empecemos a ver que una de las razones es que estamos evadiendo la responsabilidad presente de mejorar las cosas.

Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría.” Eclesiastés 7:10

Una de las advertencias más claras en la Biblia es la de no ver para atrás con la intención de depender, de añorar o desear revivir esos tiempos. Parece tan obvio; gastar energías en el presente lamentándonos de lo mal que nos trató la vida, de los problemas que tuvimos, de los sacrificios, etc. es un mal mayor que todo lo acontecido, pues resulta mal agradecido de que a pesar de todo estamos aquí y ahora, más en lugar de aprovecharlo lo desperdiciamos voluntariamente. Por el otro lado, desperdiciar el precioso tesoro del día de hoy, soñando con las glorias pasadas y anhelando vivirlas otra vez, es una ofensa a nuestro mayor potencial pues podemos, con la experiencia adquirida, sobre pasar esos buenos momentos y hacerlos mejores. ¿Podemos empezar a ver por qué nuestro pasado es cómo es?

Señor, anteriormente había aprendido a recordar mi pasado. “No olvides de donde vienes” me aconsejaban como que fuera un delito o pecado si lo hiciese. Pensé que lo humilde y lo correcto era mantener esa vinculación con mi pasado y que el no hacerlo era sinónimo de avergonzarme de él. Por otro lado he oído los que dicen haber sufrido tanto que no quieren recordarse más de ello, sin embargo, al considerar sus actitudes y escuchar sus palabras, parece que en eso es en lo que más se enfocan. Más ahora, con la luz que me estás añadiendo, aunado a mi convicción de que eres bueno, que siempre eres bueno sin importar las circunstancias, empiezo a comprender que mi pasado siempre está conmigo por la forma en la que decido comportarme en el presente. Eso es, yo decido en el presente, como es mi pasado.

  1. El autor aclara en su libro que los acontecimientos del pasado, dependiendo de la forma en que los miremos, entendamos e interpretemos en el presente, se convierten en traumas o en experiencias. Depende de nosotros lo que los hagamos. Escojamos experiencia

“al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.” 1 Pedro 5:9

Entender que los eventos y acontecimientos de nuestra vida, no tienen emoción propia, fue algo interesante y transformador. Poder ver que el mismo evento acontece a dos personas y ambas reaccionan tan diferente, muestra que la emoción, valor o significado lo decidieron ellas, no lo tenía el acontecimiento en sí.

Eso implica entonces que las emociones, positivas o negativas, que me causa pensar en los acontecimientos del pasado, no son las emociones propias del acontecimiento en sí, sino la forma en la que yo, en el presente, decido interpretar lo acontecido. Puedo ver el mismo evento con una información y sentirme triste, traicionado, ignorado; pero luego se me cambia la información y analizo aquello con regocijo, gratitud y valor.

Señor, ahora empiezo a entender porque es que dice tu palabra que no me ha sobrevenido ninguna tentación o prueba que no sea capaz de soportar. Me doy cuenta que su efecto es tan fuerte o tan liviano como yo escoja que es; que puede limitarme o impulsarme dependiendo de lo que yo crea al respecto, en el presente. Con razón puedo escoger ser más que vencedor en toda circunstancia y ocasión

  1. La tendencia de ver para atrás es sinónimo de irresponsabilidad y falta de fe. La esposa de Lot vio para atrás. los judíos pensaban en Egipto; y el que pone la mano en el arado y mira para atrás no es digno.

“Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.” Lucas 9:62

La causa principal de ver para atrás, consciente o inconscientemente, es inseguridad de cómo afrontar el presente; por lo tanto se necesita de un estímulo o de una excusa para seguir o renunciar. Ahora bien, el pasado es vital porque en gran parte, lo que construimos hoy, está edificado sobre él. Eso nos presenta esta otra gran oportunidad. Si vemos que el fundamento original fue diseñado para una construcción liviana, de un solo nivel; y ahora queremos construir algo más fuerte y alto, podemos tomar el diseño original para añadir y fortalecer sus vigas o pilares. Eso es lo que significa mirar los acontecimientos pasados de nuestra vida con la nueva luz que ahora tenemos y sacar provecho de lo acontecido.

De hecho, nuestras más grandes victorias, nuestros frutos más preciosos, son aquellos que resultan de afrontar lo que en un tiempo fueron nuestros más grandes problemas, vergüenzas o tribulaciones.

Señor, al pararme a meditar de donde vengo y en donde estoy; anteriormente pude haberme equivocado y pasar por alto tu gran bendición. Hubiese sido fácil y natural enfocarme en lo que no tuve, en lo difícil que fueron ciertas cosas, en los dolores y vergüenzas que experimenté. Pero al ver esos mismos acontecimientos y ver que no me detuvieron, que no me mataron ni limitaron, me doy cuenta que fueron experiencias como fuego y agua para producir el temple de persona que ahora soy. Gracias por mi pasado, y por hacerlo cada vez más claro y valioso en mi presente.

  1. Algo que cuesta ver, es que lo bueno es nuestra mayor limitación para alcanzar lo excelente; Cuantas cosas mejores dejan pasar en nuestra vida por aferrarnos a la buena que tenemos

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Filipenses 3:13-14

El apóstol Pablo tenía un pasado muy especial, un pasado que a los ojos del mundo, era algo grandioso y se pudo haber quedado así y haber pasado a la historia como uno más de los que alcanzaron esas metas. El cambio que tuvo en su presente le dio otro entendimiento de su pasado; y lo que una vez fue su carta de recomendación, su currículo vital, sus diplomas y logros, pasó a ser mera basura.

¿Fue eso acaso una ingratitud, un desprecio al esfuerzo y precios pagados? No, porque cumplieron la tarea de mostrarle el mayor valor de lo que tenía por delante y de no conformarse con glorias pasadas. Mientras mas grande consideremos lo que nos aconteció en el pasado, sea positivo o negativo, mas grande será nuestro aprecio de lo que tenemos por delante y en comparación, el pasado menguará para dar paso al presente.

Señor, conforme medito en estos eventos descubro que hay una especie de causa y efecto continuo. Es decir, al principio valoré tu perdón y misericordia para conmigo al cambiar la “triste y pequeña” vida que hasta ese entonces llevaba. Ese valorar tu perdón me permitió ver que mi pasado no fue tan triste y pequeño como pensaba, me mostró otras cosas que no había considerado y eso produjo mayor gratitud y aprecio a tu gracia en mi vida. Y ahora que gozo tanto de tu favor, veo cuan especial y precioso fue mi pasado, pues lo diseñaste para mostrarme más favor y darme más bendiciones.

  1. Cuando niños, el temor al dolor, nos hace resistir una inyección; de adultos sigue doliendo, pero sabemos que el, efecto final es mejor que el dolor temporal. Así debe ser con nuestras experiencias pasadas. No seamos niños que por el dolor temporal sigamos enfermos, maduremos, aguantemos lo parcial y extendámonos a un futuro sano.

“Y ellos le contaron todas las palabras de José, que él les había hablado; y viendo Jacob los carros que José enviaba para llevarlo, su espíritu revivió.” Génesis 45:27

Cuando vemos que nada del pasado puede limitarnos en el presente y que por el contrario, puede proyectarnos a un mejor futuro, nos damos cuenta de la importancia de los lentes presentes para ver ese pasado. Prácticamente descubrimos que tenemos el poder que hasta ahora se ha considerado Ciencia Ficción, “Podemos viajar en el tiempo y cambiar nuestro pasado”. Obviamente, no los hechos en sí sino que sus interpretaciones. Pero después de todo ¿No es eso lo que cuenta?

Se nos ha enseñado que lo que acontece en nuestra vida, realmente no nos afecta ni para bien ni para mal, sino que lo que cuenta es la actitud, la forma en la que decidimos responder a ello. Pues bien, eso sí lo podemos cambiar y consecuentemente cambiamos nuestro pasado.

¡Que reto! ¡Que gran hazaña! Forjar en nuestro presente el pasado glorioso del que nos sentiremos siempre agradecidos y por él bendecidos.

Señor, ahora veo con más luz por qué es que cuando dice tu palabra que nada nos podrá separar de tu amor, menciona “ni lo presente ni lo por venir” pero no el pasado. No es que no se pueda cambiar, no es que nos pueda separar o limitar, es sencillamente que siempre está con nosotros en nuestro presente. ¿Es esto alguna muestra pequeña de lo que implica vivir en un estado o condición donde el tiempo no es más? Gracias señor por tu luz que ilumina cada día y lo colma de bendición.

“Nuestro pasado es como es, porque nuestro presente es como es” Y nuestro presente es como es porque Dios es el Gran Yo Soy

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