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LA LEY Y LA GRACIA

I. LA LEY

  1. LA LEY: Es un sistema completo de mandamientos y estatutos, juicios y ordenanzas que expresan el carácter y voluntad de Dios. Dados por Dios a través de Moisés, la ley estableció entre la nación de Israel y los patrones básicos del bien y del mal (Justicia) aceptables delante de Dios a un nivel moral, social y religioso. Trataba con todo desde el matrimonio, la familia, los hijos, hasta el crimen y el cuidado de los animales. Toda área de la vida debía estar bajo la Ley de Dios.

Referencias: Deuteronomio 4:2.

  1. CONDUCIENDO HACIA LA JUSTICIA: La intención de la ley era producir en los hombres amor hacia Dios y el prójimo. Era como un “mapa” diseñado por Dios para conducir a los hombres hacia una vida justa.

Referencias: Mateo 22: 37-40; Romanos 13:8; Gálatas 5:14, 1 Timoteo 1:5.

  1. TODO O NADA: La Ley debía ser aceptada y aplicada en su totalidad. Un hombre llegaría a ser recto sólo si guardaba la ley, en todos y cada uno de sus puntos.

Referencias: Deuteronomio 27:26; Santiago 2:10-11.

  1. EXPONE EL PECADO DEL HOMBRE: Ya que el hombre por naturaleza es pecador, la intención de la Ley era sólo de revelar esa condición en el hombre. Todo el mundo es culpable delante de Dios, y por lo tanto, bajo Su Juicio – los judíos por haber fallado en guardar la ley revelada a ellos en piedra; los gentiles por su fallo en guardar la ley reveladas en sus corazones. Todos son sin excusas.

Referencias: Romanos 7:7; Romanos 3:19-23; Romanos 2:14-16

  1. OBEDIENCIA FARISAICA: Hombres orgullosos pervirtieron el propósito de la Ley usándola como un medio para obtener su propia justicia (como en el caso de los Fariseos). Pero la Ley no tenía el poder para liberar a los hombres de su egoísmo y pecado. Aquellos que tratan de aplicarla en este sentido solamente llegan a convertirse en “sepulcros blanqueados” – limpios y bellos en el exterior, pero como huesos de hombres muertos en su interior.

Referencias: Romanos 9:31-32; Romanos 10:3; Mateo 23:23-27.

  1. REVELA NUESTRA NECESIDAD DE AYUDA: La Ley de Moisés o cualquier ley moral eventualmente llegará a convertirse en juez, condenando nuestro fracaso. A través de la Ley se mostró al hombre totalmente incapaz de amar a Dios o a su prójimo, de salvarse a sí mismo del pecado, y de llegar a ser recto por medio de sus propios esfuerzos. “Un hombre jamás sabe cuan malo es, hasta que trata de ser bueno”. Nuestra incapacidad en guarda la ley de Dios nos muestra la necesidad que tenemos de Su gracia.

Referencias: Romanos 7:22-23

  1. REVELA A CRISTO: La Ley en sus tipos y sombras es un avance del Salvador que había de venir.

Referencias: Gálatas 3:22-24; Éxodo 12 (El Cordero de la Pascua), Juan 1:29 (Jesús el Cordero de Dios); Deuteronomio 18:18-19; Hechos 3:22-26 (se cumple la profecía).

II. LA LEY Y EL CRISTIANO

  1. DON DE DIOS VRS. INTENTO HUMANO: Cristo ha hecho a un lado la Ley como un medio para lograr la justicia. El hombre pecador puede ser instantáneamente justo a los ojos de Dios guardándose de lleno bajo Su gracia provista en la encarnación, muerte y resurrección de Cristo. La justicia no es más un intento humano, sino un don de Dios, total y exclusivamente dependiente en la fe en Jesucristo.

Referencias: Romanos 3:31-32; Romanos 10:3; Hechos 15:1-2; Hechos 10:1-10; Romanos 6:14; Hebreos 7:18; Hebreos 8:13; Hebreos 12:27.

  1. CRISTO HIZO LO QUE LA LEY NO PUDO: Todos los hombres pueden ahora ser reconciliados unos con otros con Dios a través de la fe en Jesús.

Referencias: Efesios 2:14-15

  1. PRINCIPIOS DETRÁS DE LA LEY: Aunque la ley como medio de justicia ha sido abolida, los principios subyacentes detrás de la Ley son repetidamente sostenidos en el Nuevo Testamento. La última meta de Dios de producir amor en los corazones de los hombres no ha cambiado. Toda la Palabra de Dios, por tanto incluyendo la Ley del Antiguo Testamento es útil para instrucción y debiera leerse por el creyente cristiano.

Referencias: Efesios 5:2; Efesios 6:2; Colosenses 3:9; 1 Pedro 4:15.

  1. CUIADOS POR EL ESPIRITU: El cristiano que está bajo la gracia es guiado por el Espíritu de Dios y no necesita la ayuda de la Ley. El puede reemplazar el exacto, pero imposible de seguir “mapa” de la Ley con la personal guianza del Espíritu Santo. Amar a Dios y a nuestro prójimo se produce ahora confiando en Jesús, viviendo los principios del Nuevo Testamento, y siendo guiados por el Espíritu de Dios.

Referencias: Gálatas 5:18; Romanos 8:3-4.

III. ¿QUE ES LA GRACIA?

  1. LA GRACIA: UN DON GRATUITO. La gracia es el don gratuito de Dios, un favor inmerecido por el hombre. Dios extiende este favor para todos aquellos que creen y confían en Jesús como Señor y Salvador. El ha concedido a nosotros los que creemos, el privilegio de ser reconciliados a un eterno compañerismo con El cuando justificadamente hubiera podido sentenciarnos a la muerte eterna (separación de Dios)

Referencias: Efesios 2:4-8; Romanos 4:16

  1. LA GRACIA PERMITE CAMBIO: Cuando el cristiano abandona todo medio para auto-alcanzar la justicia y completamente abraza la gracia de Dios, se encuentra libertado del poder y el dominio del pecado. Entonces es capaz de servir a Dios en novedad de vida la cual recibe a través de la fe. A medida en que el Espíritu Santo continúa ayudándolo a aplicar la Palabra de Dios en su vida, él progresivamente es cambiado, y liberado de los viejos y egoístas caminos para amar y servir a Dios y a los hombres.

Referencias: 1 Corintios 15:56; Romanos 6:14; Romanos 7:6; Gálatas 5:16-18; 2 Corintios 5:21; 1 Tesalonicenses 5:23.

  1. LA GRACIA HABILITA: La gracia es la influencia sustentadora (Divina facultad) que habilita al creyente a continuar hacia la madurez de la vida cristiana. Es el continuo favor de Dios el que nos permite regresar una y otra vez a El, tanto a través de la oración como la Palabra, para recibir fuerzas, ánimo, dirección y el perdón necesario para madurar en Cristo.

Referencias: Hebreos 4:15-16; Hebreos 3:14; Hechos 20:32; Hechos 11:23.