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COMO VIVIR LA VIDA AL MAXIMO

Dios tiene un plan que le muestra cómo vivir la vida al máximo.

¿Cuántos de nosotros, al escuchar estas palabras, anhelamos justamente eso: vivir la vida al máximo?

Dios desea que crezcamos y que lleguemos a ser todo lo que Él quiere que seamos. Él nos creó para la excelencia y, desde su perspectiva, no existen los fracasos, únicamente las posibilidades. Sin importar cuántas malas decisiones hayamos tomado, Dios sabe cómo volver a orientar nuestras vidas y hacernos volver a la senda correcta. Se trata del Dios que nos brinda una oportunidad tras otra. En otras palabras, Él es el Dios de la segunda, la tercera, la cuarta… y de las incontables oportunidades.

El amor de Dios produce satisfacción. Debido a que Él es omnisciente, jamás se decepciona de nosotros. Él lo sabe todo en cuanto a nosotros: sabe lo que hemos hecho en el pasado y lo que haremos en el futuro. Lo maravilloso sobre el amor de Dios es que nunca cesa. Él nos ama hoy igual que ayer, y su amor por nosotros no cambiará mañana. Cuando pensamos que hemos fracasado en la vida, Dios acude a nosotros y levanta bandera: un estandarte de esperanza en favor de nosotros (Isaías 59:19). Teniendo esta verdad presente, ¿por qué tantas personas acaban viviendo una vida que ni siquiera es provechosa? La respuesta se halla en nuestra capacidad para aceptar y aplicar a nuestros corazones una verdad fundamental: el amor incondicional de Dios que nos transforma y que produce una satisfacción duradera. Una vez que hayamos aceptado que no existe amor mayor que el de Dios, entonces estaremos preparados para dar el paso siguiente y vivir la vida al máximo.

¿Cuáles metas le gustaría alcanzar? ¿Cuál es el sueño que Dios ha puesto en su corazón y que usted anhela ver convertido en realidad? Hay una forma en que usted puede vivir cada día contento, satisfecho y bendecido.

Las palabras “vivir la vida al máximo” hacen que muchas personas piensen de inmediato en lograr ya sea la seguridad económica o el éxito en su trabajo. Su búsqueda de la satisfacción tiene que ver más con logros que con vivir la vida que Dios les ha dado para que la disfruten. Si las metas que procuramos alcanzar no se logran según el plan de Dios, percibiremos el vacío de nuestra vanidad.

     La búsqueda de la satisfacción. Desde el punto de vista material, la satisfacción no garantiza que podrá aplacarse la sed interna que yace en lo profundo de nuestras almas. Y esto se debe a que la verdadera satisfacción no viene como resultado de poseer una casa grande y bonita, conducir un automóvil nuevo o tener mucho dinero en el banco. La verdadera satisfacción viene como resultado de una relación personal con Jesucristo.

En Deuteronomio, Dios nos da un principio espiritual para que lo utilicemos en nuestras vidas a manera de brújula. ¿Están nuestros corazones inclinados hacia Dios o están concentrados en deseos egoístas? “Y haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró…” (6:18).

Pasos para alcanzar la satisfacción.

     La satisfacción es el resultado de la presencia de Dios, el cual vive en nosotros mediante el poder del Espíritu Santo. Todo lo que usted haga en la vida debería reflejar la bondad y misericordia de Dios. ¿Cómo puede usted alcanzar la verdadera satisfacción? La satisfacción llega cuando usted:

  • Se da cuenta de que la satisfacción no es cuestión de posición o autoridad. Se trata de amar a Dios y de permitir que Él le ame a usted. Todo lo que necesita para sentirse satisfecho es que Jesucristo viva en usted. De hecho, usted, como creyente, tiene tanto autoridad como posición. Usted es un hijo amado de Dios, un heredero al trono divino. No existe llamamiento más elevado que éste, ni mayor posición que el lugar que usted ocupa en su familia.
  • Inicia una vida de abundancia al aceptar a Cristo como su Salvador. Sin Jesucristo, no hay manera de experimentar la verdadera satisfacción. Muchos lo han intentado, pero han quedado con una sensación de vacío y soledad. Jesús, antes de su muerte, les aseguró a sus discípulos que nunca los dejaría (Juan 14:18); y así fue. Sólo existe una puerta por la que usted puede pasar para experimentar la vida al máximo, y se trata de la puerta que le conduce a Cristo y directamente al corazón de Dios.
  • Cambia su vida y sus deseos por la vida de Cristo y los deseos que Él tiene para usted. Su vida ha sido destinada para Dios. Aun antes de que lo conociéramos personalmente, Él nos conocía en forma íntima. Sus planes para nosotros son de esperanza y para el futuro (Jeremías 29:11).
  • Se somete a Dios. La satisfacción vendrá cuando usted decida amar a Dios y entregarle todo su ser. No quiere decir que renuncie o deje de hacer aquello para lo cual se ha preparado. Se trata más bien de llegar al punto en que usted le pide a Dios que le utilice al máximo para que otras personas puedan llegar a conocerlo a Él y experimentar su amor y perdón incondicionales.

Él tiene un deseo magnífico para usted: una vida que es excepcional, pues Él es, en todo sentido, glorioso, y está dispuesto a enseñarle a vivir sin estar limitado a sus circunstancias y al máximo de su potencial, si usted está dispuesto a confiar en Él y buscarlo sólo a Él.