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CAMINEMOS SABIAMENTE

Desde la perspectiva de Dios nosotros vivimos nuestras vidas en una de dos maneras: sabia o insensatamente. Alguna vez se ha preguntado usted: “¿Qué pretende Dios hacer en mi vida?” “¿Por qué tengo tantos pesares y dificultades?” “¿No podía Dios intervenir y cambiar mis circunstancias?” Dios puede cambiar cualquier cosa que nos afecte.

No obstante, con frecuencia un cambio de circunstancias no es lo que necesitamos. Nos urge alcanzar toda la sabiduría necesaria para hacer frente a los pesares y dificultades de nuestro mundo. También necesitamos comprometernos a perseverar si la vida se dificulta. Esto demanda sabiduría divina. Un buen número de personas se dan por vencidas cuando el camino es escabroso; tratan de encontrar medios fáciles y rápidos para vencer los desafíos que les presente la vida. Pero cuando surge el conflicto, Dios quiere que aprendamos a buscarlo y a confiar en su sabiduría.

¿Se necesita sabiduría sólo en momentos de dificultad? No. Si no logramos obtener la sabiduría de Dios para nuestras vidas, entonces hasta en momentos de bendición nos deslizaremos espiritualmente en nuestra devoción hacia Él. También correremos el riesgo de perdernos de lo mejor que Él tiene para nosotros.

He hablado con personas que están luchando tras de haber tomado una decisión equivocada. Muchos, con ojos lastimeros, han preguntado: “¿Qué puedo hacer para cambiar todo esto?” “¿Cómo vuelvo a empezar después de haber caído en tentación?” “¿Hay esperanza para mí?” La respuesta es ¡sí! Siempre hay esperanza si Dios ha tomado alguna parte. La manera de volver a empezar es con oración y devoción a Dios. Es entonces cuando podemos ser más vulnerables y abiertos con Dios. La oración brinda la oportunidad adecuada para obtener la sabiduría de Dios para cada situación que confrontemos.

Habrá ocasiones en que cometeremos errores. Aun así, podremos obtener sabiduría por medio de nuestros errores, especialmente si pedimos a Dios que nos muestre dónde nos desviamos.

Al estudiar la vida de David, en breve descubrimos que está rodeada de profundo amor y afecto por Dios. David también cultivó una vida sólida de oración. Él se deleitaba en meditar sobre el amor de Dios y no vaciló en buscar la sabiduría del Señor. Aunque parece que David pasó gran parte de su juventud huyendo de un rey envidioso que quería matarlo, también sabemos que Dios utilizó ese tiempo para prepararlo para gobernar a todo el pueblo de Israel. La paciencia y la fe llegaron a ser sinónimos de su vida.

Dios está muy cerca de nosotros. Él nos brinda la sabiduría que necesitamos aun cuando el dolor y el temor pongan limitaciones a nuestro corazón. Si nos volvemos a Él en fe y clamamos, Él nos capacitará para tomar decisiones sabias.

La fe es crucial para obtener sabiduría de parte de Dios. Si confrontamos una alternativa difícil o un desafío, Dios nos dará la sabiduría necesaria para tomar la decisión correcta, pero nosotros debemos creer que Él lo hará. Santiago escribe: “Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra” (Santiago 1:5-6).

En varias ocasiones David pudo haberle quitado la vida a Saúl. Estuvo frente a decisiones muy serías, pero gracias a que había tomado el tiempo necesario para conocer a Dios y meditar en su Palabra, él supo optar por la decisión acertada. Se rehusó a hacerle daño alguno a Saúl, que era el ungido de Dios. Aunque Saúl merecía todo lo contrario, David le salvó la vida y Dios bendijo a David abundantemente porque no actuó con móviles egoístas.

La vida de David no estuvo libre de errores. Siempre que dejó de ejercer sabiduría, sufrió graves consecuencias. No obstante, David en general vivió una vida con sabiduría.

¿Cómo podemos obtener sabiduría de Dios para nuestras vidas?

  1. Obtenemos sabiduría al buscar a Dios.
  2. Obtenemos sabiduría al aprender a meditar en la Palabra de Dios.
  3. Obtenemos sabiduría al aprender a obedecer los principios de la Escritura.
  4. Obtenemos sabiduría como resultado de la oración.
  5. Obtenemos sabiduría observando cómo actúa Dios en nuestro mundo.
  6. Obtenemos sabiduría por medio del consejo sabio.
  7. Obtenemos sabiduría al asociarnos con personas sabias.

Buscamos sabiduría a fin de agradar a Dios y obtener su punto de vista en todo. Los requisitos para la sabiduría son:

Firme resolución de andar sabiamente. Nuestra motivación para lograr sabiduría debe comenzar y terminar con amor por Dios. Todos deseamos agradarlo, por consiguiente, lo buscamos y al aprender el camino de la sabiduría descubrimos que estamos siendo hechos conformes a la imagen de su Hijo.

Meditación en la Palabra de Dios. David nos dice que guardemos la Palabra de Dios (Salmo 119:11). Corrie ten Boom aprendió el valor de esta práctica. Durante la Segunda Guerra Mundial logró introducir unas pocas hojas de la Palabra de Dios en su celda del campo de concentración. Más tarde, escribió: “Antes jamás había orado como ahora. Y hablaba con Aquel que me comprendía, que me conocía y me amaba. En Él pongo todas mis cargas”.

Creer que Dios es la fuente de sabiduría. La fe y la confianza son necesarias para obtener la sabiduría de Dios. El razonamiento humano nos fallará; sólo la sabiduría de Dios nos guiará con seguridad a través de la vida.

Tener valor para obedecer a Dios. La obediencia revela nuestro deseo verdadero de obtener sabiduría. La obediencia nos coloca firmemente en camino a obtener verdadera sabiduría. Si desobedecemos al Señor debemos hacer frente a las consecuencias de nuestros actos buscando su perdón. Las bendiciones vienen sobre aquellos que obedecen a Dios. Por consiguiente, debemos ser valientes y seguir adelante por fe, confiando en que Dios haga que nuestra senda sea segura y firme.

Perseverancia. Cuando podamos decir: “Yo sé que estoy haciendo lo que es correcto. Por lo tanto, voy a mantenerme enfocado y continuar”, entonces estaremos aprendiendo a perseverar.

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